Muere Elisa Huerta, creadora de “Diario de una Bióloga” y defensora del medio ambiente
La comunidad científica y ambientalista mexicana se encuentra de luto tras el fallecimiento de Elisa Huerta Sandoval, bióloga, divulgadora científica y creadora del proyecto digital “Diario de una Bióloga”, quien murió a los 28 años. Su fallecimiento fue dado a conocer el 24 de agosto de 2026 y posteriormente confirmado por el Instituto Mexicano de Fauna, Flora y Sustentabilidad Social, institución con la que también colaboraba como docente.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente la causa de su muerte. Familiares y organizaciones cercanas no han dado a conocer las circunstancias del fallecimiento, por lo que las versiones que han comenzado a circular en redes sociales no deben considerarse confirmadas.
¿Quién era Elisa Huerta?
Originaria de Hidalgo y egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Elisa se dedicó a acercar la ciencia y la educación ambiental a través de redes sociales. Su proyecto “Diario de una Bióloga” abordaba temas relacionados con fauna, flora, biodiversidad, conservación, cambio climático y sustentabilidad, utilizando un lenguaje sencillo para que la información científica pudiera llegar a un público mucho más amplio.
Además de su trabajo en internet, participó en talleres, ponencias y actividades educativas, y colaboró como maestra en diplomados del Instituto Mexicano de Fauna, Flora y Sustentabilidad Social. También contaba con formación en derechos humanos, cambio climático, medio ambiente y economía circular, y tenía experiencia en rehabilitación de fauna silvestre y manejo de flora y fauna.
Su contenido logró reunir a cientos de miles de personas en distintas plataformas, convirtiéndola en una de las jóvenes divulgadoras ambientales que utilizaron las redes sociales para despertar interés por la naturaleza y explicar por qué la conservación de los ecosistemas también forma parte de la vida cotidiana.
También habló sobre agresiones contra defensores ambientales
Uno de los aspectos que ha cobrado especial relevancia después de su muerte es que Elisa no se limitaba a hablar de animales y naturaleza, sino que también utilizaba sus plataformas para señalar problemáticas ambientales y exigir protección para quienes defienden los ecosistemas.
Una de sus publicaciones más recientes estuvo relacionada con el caso de Álex Serna, comunicador y activista ambiental de Guerrero que fue encontrado muerto en julio de 2026 después de permanecer desaparecido durante casi dos semanas. Serna había denunciado presuntas irregularidades ambientales y actividades contaminantes en la región, además de haber reportado amenazas previamente.
En esa publicación, Elisa abordó también el Acuerdo de Escazú y exigió seguridad para las personas defensoras del medio ambiente, además de justicia por el caso de Serna. Esto permite confirmar que su trabajo en redes también tenía un componente de activismo y denuncia ambiental, más allá de la divulgación científica.
Una muerte que vuelve a poner el foco en los defensores ambientales
El fallecimiento de Elisa ocurre en un contexto particularmente preocupante para quienes defienden el medio ambiente en México. De acuerdo con información del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), durante 2025 se documentaron más de 314 agresiones contra personas defensoras del medio ambiente, la tierra y el territorio, así como 10 asesinatos.
En los últimos años, distintos defensores han sido víctimas de amenazas, ataques y homicidios relacionados con su labor en la protección del agua, bosques, playas, territorios y biodiversidad. México se mantiene entre los países donde defender el territorio y los recursos naturales implica mayores riesgos. El CEMDA ha documentado 189 asesinatos de defensores ambientales durante la última década, de acuerdo con datos reportados en 2025.
Casos como el de Álex Serna, el ataque contra el ambientalista Erik Saracho en Nayarit y otros hechos registrados en distintas regiones del país han evidenciado los peligros que enfrentan quienes denuncian daños ambientales o se oponen a proyectos que consideran perjudiciales para los ecosistemas.
La muerte de Elisa Huerta deja así un vacío en la divulgación científica mexicana, pero también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de proteger a quienes dedican su trabajo a conocer, explicar y defender la naturaleza. Su proyecto “Diario de una Bióloga” permanece como parte de ese legado: acercar la ciencia a las personas y recordar que detrás de cada ecosistema existen especies, comunidades y territorios que necesitan ser protegidos.
