¿PARA QUÉ MÁS PARTIDOS POLÍTICOS EN MORELOS?

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 11 de mayo de 2026
En junio próximo, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) definirá el registro de cuatro organizaciones que buscan convertirse en partidos políticos locales: Bienestar Ciudadano, Redes Sociales Progresistas (que ya perdió el registro anteriormente), Sociedad Progresista de Morelos y Social Demócrata de Morelos. De conseguirlo, el estado pasaría a tener alrededor de diez u once partidos en la boleta para la elección de 2027.
Esta proliferación de siglas no fortalece la democracia; la debilita. Morelos, con poco más de dos millones de habitantes, no necesita más marcas electorales efímeras, sino instituciones políticas serias que contribuyan a resolver problemas reales como la inseguridad, la falta de agua, la pobreza y el rezago en servicios básicos. Cada nuevo partido representa un costo millonario para los contribuyentes sin garantía alguna de mejor representación.
Actualmente operan alrededor de siete partidos con registro vigente en Morelos. Esa cifra ya resulta excesiva para un estado de este tamaño, donde la mayoría de las fuerzas políticas luchan por sobrevivir una o dos elecciones antes de desaparecer al no alcanzar el tres por ciento de la votación requerido. En lugar de consolidar opciones ideológicas claras y programas viables, el sistema fomenta la fragmentación y la creación de partidos “fantasma” que solo sirven para repartir prerrogativas y puestos.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos define a los partidos como instituciones de interés público; sin embargo, la mayoría en Morelos actúa como empresas familiares o vehículos de ambiciones personales, sin rendir cuentas reales a la ciudadanía.
El costo para los morelenses es escandaloso. En 2026, solo en prerrogativas públicas, los partidos recibirán más de 115 millones de pesos del erario estatal, recursos que se destinan a su mantenimiento ordinario mientras persisten carencias urgentes en salud, educación e infraestructura. Cada nuevo partido que obtenga registro accederá automáticamente a una tajada de ese presupuesto, sin haber demostrado capacidad de gobierno ni arraigo ciudadano. ¿Por qué subsidiar con dinero de todos a organizaciones que probablemente desaparecerán en pocos años, dejando deudas y liquidaciones millonarias como ha ocurrido con varios en el pasado reciente? Además, sume usted el hecho de que la fiscalización del Impepac sobre la aplicación de las prerrogativas es exigua o prácticamente inexistente. Tener un partido político es un negociazo.
La experiencia demuestra que más partidos no equivalen a mejor democracia. En elecciones pasadas, la boleta saturada generó confusión entre los votantes, dispersión del voto y alianzas oportunistas que solo diluyen responsabilidades. Muchos de estos partidos locales apenas cumplen el mínimo en asambleas y padrones inflados, y luego fracasan en ofrecer alternativas reales. Redes Sociales Progresistas ya tuvo su oportunidad y la perdió; repetir el ciclo con las mismas caras bajo nuevas siglas es un insulto a la inteligencia ciudadana y un despilfarro innecesario.
El Impepac debe priorizar calidad sobre cantidad. En lugar de facilitar el registro a cuatro organizaciones más, debería endurecer los requisitos: exigencia real de militantes activos, propuestas programáticas concretas y fiscalización estricta desde el primer día. La democracia morelense no se fortalece multiplicando siglas en la boleta, sino exigiendo que quienes ya existen cumplan su rol constitucional como verdaderas instituciones de interés público. Hoy, la mayoría no lo hace.
Es hora de cuestionar seriamente este modelo. Los morelenses merecen elegir entre opciones sólidas y responsables, no entre un menú inflado de partidos que compiten por recursos públicos sin resolver los problemas del estado. Antes de autorizar más registros en junio, el Impepac y la sociedad deben responder con honestidad: ¿para qué más partidos en Morelos si los existentes ya fallan en su misión fundamental? La respuesta, en la mayoría de los casos, es clara: para seguir manteniendo una clase política parasitaria a costa del bolsillo de los ciudadanos.
