Pase OLIN arranca tarde y sólo alcanza para 13 mil de hasta 30 mil universitarios
Con nueve días de retraso respecto del calendario anunciado originalmente, el Gobierno de Morelos inició la entrega de tarjetas del programa Pase Olin, destinado a apoyar los gastos de transporte de estudiantes universitarios. El primer acto se realizó este 2 de septiembre en la Universidad Politécnica del Estado de Morelos, aunque inicialmente se había informado que la distribución comenzaría el 24 de agosto.
La administración estatal confirmó que el programa beneficiará a 13 mil 428 estudiantes de los 36 municipios. Cada uno recibirá mil 40 pesos bimestrales durante los periodos septiembre-octubre y noviembre-diciembre, para un total individual de 2 mil 80 pesos. La inversión prevista asciende a 27 millones 930 mil 240 pesos, cantidad que corresponde exactamente al monto total de los apoyos comprometidos.
Sin embargo, las reglas de operación establecieron que el programa podría atender hasta 30 mil universitarios. La cobertura finalmente anunciada equivale al 44.76 por ciento de esa capacidad máxima. Esto no permite afirmar automáticamente que hubo un recorte, pues se recibieron poco más de 15 mil solicitudes y alrededor de mil 300 registros fueron descartados por corresponder a personas de otras entidades o ajenas a las instituciones participantes. Sí confirma, en cambio, que Pase Olin quedó muy lejos del universo máximo presentado cuando se promovió el programa.
La entrega continuará el 4 de septiembre en los tecnológicos de Zacatepec y Cuautla; los días 7 y 8 en el campus Chamilpa de la UAEM, y el 9 en el área de Ciencias de la Salud. Hasta ahora, el acto inaugural acredita únicamente que comenzó la distribución de tarjetas; el Gobierno no ha informado cuántas fueron entregadas efectivamente en la Upemor ni ha demostrado que los primeros depósitos ya puedan utilizarse.
Por ello, todavía sería prematuro declarar plenamente cumplido el compromiso. La conclusión del programa deberá medirse con el padrón definitivo por institución, las tarjetas realmente entregadas, los recursos depositados y la explicación del retraso. Una ceremonia acredita el arranque; no comprueba por sí sola la dispersión de casi 28 millones de pesos.
