PENSIONES: RESPONSABILIDAD FISCAL Y JUSTICIA INTERGENERACIONAL EN MORELOS
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 19 de junio de 2026
La gobernadora Margarita González Saravia envió al Congreso de Morelos una iniciativa valiente y necesaria: reformar el artículo 131 de la Constitución estatal para poner un límite claro a las pensiones y jubilaciones de los servidores públicos. Ninguna prestación vitalicia podrá superar el 50 por ciento de la remuneración del titular del Ejecutivo. Esta medida no solo busca corregir un desequilibrio financiero evidente, sino que representa un acto de responsabilidad hacia las generaciones futuras que hoy cargan con el peso de un sistema insostenible.
Los datos presentados en la exposición de motivos son alarmantes. En apenas cinco años, la pirámide demográfica del servicio público morelense se ha invertido: los pensionados ya superan a los trabajadores en activo. De 2021 a 2026, el número de jubilados creció hasta representar más del 51 por ciento del total, mientras que los servidores en activo siguen disminuyendo. Mantener esta tendencia sin correcciones significativas amenaza con colapsar las finanzas estatales y reducir la capacidad del gobierno para atender las necesidades reales de la población.
Limitar las pensiones al 50 por ciento del sueldo del gobernador no es un ataque a los derechos adquiridos, sino un acto de equidad. Es injusto que una minoría de exservidores públicos reciba prestaciones superiores a lo que gana quien actualmente ocupa el cargo, mientras miles de jóvenes morelenses enfrentan dificultades para incorporarse al mercado laboral o recibir servicios públicos de calidad. La iniciativa respeta las excepciones razonables y establece un periodo de transición, demostrando que se busca ordenar el sistema sin generar injusticias abruptas.
Morelos tiene ahora la oportunidad de convertirse en ejemplo nacional de reforma responsable. Si el Congreso aprueba esta iniciativa, enviará un mensaje claro: los recursos públicos deben administrarse con visión de largo plazo y no para privilegiar a unos cuantos.
Es hora de priorizar la sostenibilidad fiscal, la justicia intergeneracional y el futuro de la entidad por encima de intereses particulares. Esta reforma merece el respaldo decidido de la sociedad morelense.
