URIÓSTEGUI: UN SÁBADO DE ESCOBAS, 364 DÍAS DE ABANDONO
OPINIÓN
Por Roberto Albarrán
Sábado 20 de junio de 2026
El alcalde presume labor social frente a las cámaras, pero la limpieza de parques, jardines y espacios públicos no es acto de buena voluntad: es obligación permanente del gobierno municipal.
En Cuernavaca, el abandono de los espacios públicos no se barre con una escoba de sábado ni se resuelve con una fotografía oficial.
El presidente municipal José Luis Urióstegui Salgado encabezó una jornada de limpieza en el Parque Manuel Ávila Camacho, acompañado de ciudadanos, funcionarios y dependencias operativas. La imagen fue perfecta: brochas, escobas, chalecos, sonrisas y reflectores. Pero detrás de esa postal se esconde una pregunta incómoda: ¿dónde está el gobierno municipal los otros 364 días del año?
Porque mantener limpios, seguros y funcionales los parques no es una actividad altruista ni una cortesía del Ayuntamiento. Es una obligación legal.
La Ley Orgánica Municipal del Estado de Morelos establece que los municipios deben organizar, conservar y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos. Además, el Reglamento de Protección Ambiental de Cuernavaca contempla expresamente acciones de limpia y sanidad en calles, plazas, jardines y parques públicos. Es decir, no se trata de ir un día a “ayudar”; se trata de cumplir todos los días.
El propio Ayuntamiento ha reconocido en distintos momentos la existencia de al menos 84 sitios a intervenir entre camellones, glorietas, parques y quioscos. Sin embargo, basta recorrer colonias y avenidas para encontrar áreas verdes deterioradas, mobiliario urbano dañado, maleza crecida, basura acumulada y espacios convertidos en tierra de nadie.
El Parque Manuel Ávila Camacho fue usado como escenario político de fin de semana. La ciudadanía puso la mano de obra, la sociedad civil puso la organización y el alcalde puso la foto.
Cuernavaca no necesita funcionarios que salgan a posar con escobas cada vez que hay cámaras. Necesita un gobierno que mantenga los espacios públicos limpios, iluminados, seguros y dignos durante todo el año.
Porque un parque limpio un sábado no borra meses de descuido. Una jornada comunitaria no sustituye una política pública. Y una fotografía oficial no tapa el cochinero urbano que padecen miles de familias en sus colonias.
La recuperación de espacios públicos no debe depender de asociaciones civiles ni de eventos mediáticos. Debe ser una tarea permanente del Ayuntamiento, pagada con recursos públicos y ejecutada con responsabilidad.
Hoy Urióstegui presume limpieza. Pero Cuernavaca sigue esperando mantenimiento.
