BARBAS A REMOJAR: EL RUMOR Y LA ESPADA DE DAMOCLES DEL OPERATIVO ENJAMBRE
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 26 de mayo de 2026
El Operativo Enjambre desató en Morelos una tormenta de rumores, filtraciones y temores que mantiene en vilo a funcionarios municipales, estatales y personajes de elección popular. Lo que comenzó como acciones puntuales contra presuntos vínculos con la delincuencia organizada se ha convertido en un vendaval de especulaciones que golpea sin distinción.
Cuando José Fouché huía aterrado ante el temor de ser decapitado por Maximilien Robespierre durante el apogeo del Terror en la Revolución Francesa, repetía a quien lo escuchaba la frase lapidaria: “Tú también estás en la lista”. Aquella advertencia sembraba el pánico entre jacobinos y moderados por igual, pues nadie se sentía a salvo de la guillotina. El miedo colectivo al tirano se extendía como un veneno, paralizando voluntades y alimentando la desconfianza. Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo del 9 de Termidor, ese mismo terror se transformó en valor compartido: los amenazados, unidos por el instinto de supervivencia, se rebelaron y enviaron al Incorruptible a la misma guillotina que tanto había usado. La lección histórica es clara: las listas de sospechosos y el rumor sistemático pueden someter temporalmente a una sociedad, pero terminan por volverse en contra de quien los empuña como arma de control.
Nadie quiere ser el siguiente en aparecer en las listas de investigados en Morelos o, peor aún, en las detenciones que ya han sacudido alcaldías como Atlatlahucan, Yecapixtla y Cuautla. La inestabilidad se palpa en los pasillos de los ayuntamientos y en las redes sociales, donde cada detención genera una ola de “y ahora quién sigue”.
Nadie respalda a quien haya delinquido. Si un servidor público se vinculó con grupos criminales para extorsionar, financiar campañas o proteger narcomenudeo, debe enfrentar las consecuencias ante la justicia. El Operativo Enjambre, impulsado por la FGR y coordinado con el Gabinete de Seguridad, ha exhibido casos concretos donde el crimen organizado infiltró estructuras municipales.
Sin embargo, el problema radica en que esta etapa se está utilizando también como herramienta de golpeteo político. A menos de un año de las elecciones del 6 de junio de 2027, nombres de posibles contendientes circulan en chats y columnas como si ya tuvieran sentencia, sin que medie una investigación sólida.
Ulises Lara López, vocero y fiscal especial de la FGR, ha sido claro: hay más presidentes municipales que deben “poner sus barbas a remojar”. No lo dice un comentarista cualquiera, sino la autoridad federal que ha documentado la infiltración del Cártel de Sinaloa en al menos ocho municipios morelenses. Casos como los de Temoac, Tlalnepantla y Totolapan, donde ediles han sido señalados o vinculados a grupos delictivos, ilustran que el problema no es aislado. Esos funcionarios, si son culpables, tienen que pagar. La sociedad morelense exige cuentas claras y no impunidad.
Pero precisamente por la gravedad del asunto, urge separar el trigo de la paja. No todo lo que circula en internet tiene verosimilitud. Capturas de pantalla, audios anónimos y listas negras sin fuente oficial alimentan el morbo y destruyen reputaciones. En una entidad donde la política ya es polarizada, la rumorología puede convertirse en un arma letal para descarrilar aspiraciones legítimas o proteger a verdaderos corruptos al diluir las acusaciones serias entre un mar de falsedades. La FGR y las autoridades locales deben comunicar con transparencia y rapidez para evitar que el vacío lo llene el rumor.
Morelos merece un proceso de rendición de cuentas serio, no un linchamiento mediático ni una cacería de brujas selectiva. Que caigan los culpables, pero que se proteja la presunción de inocencia de quienes solo están en la mira por conveniencia electoral. El Operativo Enjambre puede ser una oportunidad histórica para limpiar las instituciones, siempre y cuando se ejerza con rigor jurídico y no con afanes de vendetta política. La ciudadanía observa y, sobre todo, recuerda de cara al 2027.
