VIVIANA Y LA PIERNA QUE LA BUROCRACIA CASI LE ARREBATÓ

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 13 de agosto de 2026
Seis días. Eso tardó el sistema en mover a Viviana Aguilar Zendejas, la madre que el 6 de agosto se lanzó sobre su hija de seis años para blindarla del fuego de una pipa de Tomza en la colonia Las Granjas, situada entre los límites de Cuernavaca y Jiutepec.
Mientras ella ardía y su pierna perdía circulación, la maquinaria administrativa se tomaba su tiempo. Solo cuando las redes estallaron, cuando la gente etiquetó, compartió y gritó, el traslado a La Raza se “aceleró”. Qué vergüenza que la solidaridad ciudadana tenga que suplir lo que debería ser respuesta inmediata del Estado y de quienes lucran con el gas.
La gasera Tomza no es un accidente aislado: es un historial de explosiones, multas y muertos que se repite como si nada. Cada fuga, cada volcadura, cada deflagración en zona habitacional revela lo mismo: regulación laxa, supervisión de papel y empresas que operan como si las vidas de los vecinos fueran costo de operación.
Viviana no es solo una víctima más; es el rostro de un modelo que prioriza la ganancia sobre la seguridad. ¿Hasta cuándo vamos a seguir contando heridos y quemados antes de que alguien ponga orden de verdad?
La familia agradeció la presión social y pidió oraciones. Tienen razón en ambos. Sin esa presión, Viviana seguiría esperando en Magdalena de las Salinas mientras su extremidad se complicaba. Pero la gratitud no debe tapar la rabia. No es normal que una madre heroína tenga que esperar casi una semana para acceder a angiólogos y cirujanos vasculares. No es normal que la gente tenga que convertirse en gestora de emergencias médicas. Eso es fracaso institucional, punto.
Mañana, cuando los especialistas de La Raza intenten salvar lo que queda de su pierna, recordemos que el verdadero tratamiento de fondo no está solo en el quirófano. Está en exigir que empresas como Tomza paguen, que las autoridades dejen de mirar para otro lado y que nunca más una vida dependa de un hashtag para recibir la atención que le corresponde por derecho. Viviana ya dio su cuerpo por su hija. Ahora nos toca a nosotros no dejarla sola ni dejar que esto se olvide.
