CUERNAVACA 2027: EN POLÍTICA, LA LÓGICA NO ELIGE CANDIDATOS (SEGUNDA DE DOS PARTES)
ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 26 de agosto de 2026
Esta es la segunda entrega —no la conclusión— de nuestro análisis sobre la sucesión en el Ayuntamiento de Cuernavaca. En la primera revisamos a quienes aparecen en la línea principal de sus respectivos partidos; ahora incorporaremos otros nombres que también se mueven, buscan espacios o esperan que las circunstancias los coloquen en la competencia. El camino tiene dos grandes etapas: primero, la disputa por las candidaturas; después, la madre de todas las elecciones municipales de Morelos en 2027, aquella que definirá quién encabezará el gobierno de la capital y conquistará la llamada “joya de la corona”.
La política rara vez se comporta conforme a la lógica. Las candidaturas no siempre recaen en quien posee mayor preparación, experiencia, reconocimiento o posibilidades de ganar. Dependen de circunstancias: acuerdos de última hora, reglas de paridad, alianzas, vetos, encuestas, rupturas internas, decisiones nacionales y hasta acontecimientos inesperados capaces de modificar el tablero en unos cuantos días. Por eso sería prematuro cerrar la lista: además de los aspirantes ya analizados, existen otros personajes que buscan acomodarse alrededor de la sucesión y que hoy agregamos a este escenario preelectoral.


MARCOS MANUEL SUÁREZ GERARD
En el PAN aparecen Paula Trade Hidalgo y Marcos Manuel Suárez Gerard. La primera, como síndica municipal, posee conocimiento directo de la administración capitalina, presencia pública y cercanía con el grupo gobernante. El segundo tiene la condición de presidente municipal suplente, posición que podría adquirir importancia si José Luis Urióstegui solicita licencia antes de concluir su periodo. Ninguno parece encabezar actualmente la competencia panista, pero las circunstancias podrían convertirlos en piezas relevantes para la alcaldía, la sindicatura, una diputación o la integración de la próxima planilla.

Dentro del universo de Morena debe observarse a Sandra Anaya Villegas, diputada federal por el distrito correspondiente a buena parte de Cuernavaca. Su cargo le proporciona representación electoral, recursos políticos y contacto con la estructura partidista. Sin embargo, deberá superar el desgaste que arrastra de su paso por la administración de Cuauhtémoc Blanco y algunas controversias públicas. No se encuentra entre los perfiles que más ruido producen, pero sería un error descartarla antes de conocer los criterios de género y los acuerdos nacionales que regirán las postulaciones.

También aparece Javier “El Gato” García Chávez, jefe de la Oficina de la Gubernatura. Hasta ahora no se ha presentado abiertamente como aspirante y su función parece más cercana a la operación y construcción de acuerdos. No obstante, su influencia dentro del Gobierno estatal, cercanía con Margarita González Saravia y capacidad para desplazarse entre distintos grupos lo convierten en un personaje que debe mantenerse bajo observación. En política, quien inicialmente opera la candidatura de otro puede terminar convirtiéndose en la solución cuando los aspirantes principales se neutralizan entre sí.
Otros integrantes del gabinete estatal han sido mencionados, entre ellos Daniel Altafi Valladares, Alan Dupré, Karla Aline Herrera Alonso, Alejandra Pani Barragán y Montserrat Orellana Colmenares. Hasta ahora no existen elementos suficientes para colocarlos como aspirantes consolidados. Su aparición parece responder más a sus cargos, exposición pública y cercanía con el Ejecutivo que a una estructura electoral propia. Sin embargo, alguno podría ser utilizado para cumplir criterios de paridad, destrabar una negociación interna o evitar que la candidatura recaiga en uno de los grupos enfrentados. Y no debe descartarse a Alejandra Flores Espinoza, quien renunció a la titularidad del Instituto Morelense de Radio y Televisión, para participar en el proceso interno morenista… por segunda ocasión.


RAFAEL CEPEDA AGUILAR
En el PRI también deben incorporarse Jorge Meade González y Rafael Cepeda Aguilar. Ambos conocen la organización partidista y podrían intervenir en la definición de la candidatura, aunque por ahora parecen tener mayor peso dentro del aparato que frente al electorado general. Su verdadero poder podría encontrarse en los consejos, sectores y negociaciones internas. No siempre quien controla una parte del partido pretende encabezar la boleta; a veces busca influir en la selección, asegurar posiciones o convertirse en pieza indispensable de una planilla.

El Partido Verde presenta dos casos que merecen seguimiento. Jorge Argüelles Victorero busca nuevamente colocarse en la carrera por Cuernavaca y realiza promoción bajo las siglas del PVEM. Tiene experiencia electoral, recursos y relaciones nacionales, pero su recorrido por diferentes partidos puede generar cuestionamientos. Además, su candidatura depende de una decisión fundamental: si el Verde compite solo, exige la capital en una coalición o acepta que Morena designe al abanderado común.

Más singular es el movimiento de Matías Nazario Morales. Se incorporó al Verde, ha sido relacionado con Nueva Alianza (cuyo presidente, el maestro Mario Luis Salgado, acaba de ser ratificado) y recientemente apareció acercándose al PT. En lugar de esperar la candidatura de un solo partido, parece intentar construirla mediante la suma de varias fuerzas. Su operación podría convertirse en una alternativa si fracasan los acuerdos entre Morena y sus aliados. También podría terminar sirviendo para negociar diputaciones, regidurías y posiciones dentro de una eventual candidatura común. No se descarten sus vínculos con miembros importantes del CEN del SNTE. Se especula en el sentido de que sería una propuesta del PVEM, en combinación con Morena, PT y Nueva Alianza.


En Movimiento Ciudadano se han mencionado igualmente Jorge Arizmendi García y Jaime Álvarez Cisneros. El primero posee relaciones empresariales y experiencia política; el segundo conoce la estructura naranja y ha ocupado cargos partidistas. Sus posibilidades dependerían de que la figura principal de MC optara por otra candidatura o de que el partido decidiera construir una planilla representativa de varios grupos. Por ahora deben considerarse piezas de negociación y no necesariamente finalistas.
La lista seguirá creciendo porque muchas aspiraciones a la presidencia municipal son, en realidad, estrategias para alcanzar otro cargo. Algunos de estos nombres terminarán buscando diputaciones, sindicaturas o regidurías; otros se incorporarán a campañas ajenas y unos cuantos desaparecerán cuando lleguen las primeras definiciones. Pero descartarlos desde ahora sería aplicar lógica a una actividad gobernada por las circunstancias. En política no siempre llega quien parece más fuerte: a veces llega quien permanece disponible cuando los favoritos se destruyen entre ellos.

