DIÁLOGO SOBRE UNA DEUDA DE 20 AÑOS: BUSCAN DESTRABAR CONFLICTO EJIDAL EN LA SIGLO XXI
El encuentro entre el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado Ceballos, y representantes de siete ejidos atravesados por la Autopista Siglo XXI no fue una simple reunión de cortesía. Sobre la mesa permanece un conflicto de casi dos décadas: indemnizaciones incompletas, afectaciones a tierras de cultivo y una larga cadena de acuerdos que, según los campesinos, nunca terminaron de cumplirse.
Los representantes de Jantetelco, Amayuca, Atotonilco, Huitzililla, El Salitre, Tenextepango y Moyotepec forman parte de los núcleos agrarios afectados por la construcción del tramo Jantetelco-Xicatlacotla. Desde 2005 se han documentado reclamos por terrenos ocupados, daños en canales de riego, caminos de saca destruidos y parcelas divididas o incomunicadas. En algunos casos se pagaron determinadas afectaciones, pero quedó pendiente la indemnización correspondiente a la tierra.
El problema no pertenece solamente al pasado. Apenas en julio, ejidatarios volvieron a bloquear la carretera para exigir el pago de sus predios, y en agosto la propia Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes reconoció que todavía existen adeudos, cuyo cumplimiento se ha retrasado por falta de suficiencia presupuestal. Por ello, la nueva mesa de diálogo tendrá valor únicamente si logra traducirse en fechas, montos y compromisos verificables.
La reunión pudo concretarse bajo los auspicios de Raúl Vergara Mireles, representante de la Secretaría de Gobernación en Morelos, cuya participación resulta relevante por su experiencia en conciliación y manejo político. Vergara proviene de la escuela gubernamental de Antonio Riva Palacio López, quien gobernó Morelos entre 1988 y 1994 y destacó por su capacidad para desactivar conflictos antes de que alcanzaran niveles mayores.
Maldonado aseguró que dará seguimiento a los compromisos planteados por los ejidatarios. Sin embargo, después de tantos años de minutas, promesas y movilizaciones, el desafío ya no consiste en mantener abiertas las puertas del gobierno, sino en conseguir que la Federación liquide lo pendiente. La tregua puede haberse conseguido; la deuda, en cambio, todavía no está saldada.
