¡Hasta los floreros de los panteones pueden ser una trampa mortal! Alertan por dengue en Día de Muertos
CUERNAVACA, MORELOS.— Lo que parece un gesto inofensivo para honrar a nuestros seres queridos puede convertirse en un riesgo para la salud pública. Los floreros con agua, las cubetas abandonadas y otros recipientes que permanecen entre las tumbas de los panteones son lugares propicios para la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika y chikungunya, enfermedades que pueden ocasionar complicaciones graves.
Ante la afluencia de miles de visitantes a los cementerios durante las celebraciones del Día de Muertos, la Coordinación de Protección Civil de Cuernavaca y la Dirección de Bomberos de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC) emitieron recomendaciones para prevenir accidentes, pero también para evitar las picaduras de mosquitos que pueden transmitir enfermedades.
El llamado no es exagerado. De acuerdo con Servicios de Salud de Morelos, hasta la semana epidemiológica 40 de 2026 se habían confirmado 39 casos de dengue en la entidad, de los cuales 21 fueron clasificados como no graves y 18 correspondieron a pacientes con signos de alarma o dengue grave. Estas cifras recuerdan que, aunque la incidencia sea menor que en otros periodos, el riesgo sanitario sigue presente.
Uno de los principales problemas se encuentra precisamente en los floreros utilizados para colocar flores naturales sobre las sepulturas. Cuando el agua permanece estancada durante varios días, puede convertirse en un criadero de mosquitos. Por esa razón, las autoridades sanitarias recomiendan sustituir el agua por arena húmeda o utilizar flores artificiales, además de retirar envases, botellas, llantas y cualquier objeto capaz de acumular líquido.
Las recomendaciones para quienes visiten los panteones son sencillas, pero fundamentales: utilizar repelente de insectos siguiendo las indicaciones del fabricante, vestir ropa de colores claros y preferentemente de manga larga, usar pantalones que cubran las piernas, evitar dejar recipientes con agua y mantener limpias las tumbas. También se aconseja proteger especialmente a niñas, niños, adultos mayores y personas que puedan presentar mayor vulnerabilidad ante estas enfermedades.
El peligro tampoco se limita a los cementerios. En las viviendas, patios, jardines y azoteas deben revisarse depósitos de agua, macetas, cubetas y recipientes abandonados. La estrategia preventiva consiste en lavar, tapar, voltear y desechar todo aquello que permita la reproducción del mosquito. Una pequeña cantidad de agua acumulada puede ser suficiente para que se desarrollen sus larvas.
Los especialistas advierten que el dengue no debe confundirse con una simple gripe. Entre sus síntomas se encuentran fiebre, dolor intenso de cabeza, molestias musculares y articulares, dolor detrás de los ojos y, en algunos casos, erupciones cutáneas. Cuando aparecen dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrados, es indispensable buscar atención médica inmediata. Ante la sospecha de dengue, debe evitarse la automedicación, particularmente con aspirina o ibuprofeno, por el riesgo de hemorragias.
Las autoridades municipales también recomendaron extremar precauciones al caminar entre lápidas deterioradas, protegerse del sol y evitar accidentes relacionados con el uso de veladoras, tanto en los panteones como en los altares domésticos. Las velas deben mantenerse alejadas de materiales inflamables y apagarse antes de abandonar el hogar o ir a dormir.
La prevención del dengue no termina con las fumigaciones ni puede quedar exclusivamente en manos del gobierno. La participación de las familias resulta indispensable para eliminar criaderos, especialmente durante una temporada en la que los cementerios reciben numerosos arreglos florales. Honrar a nuestros muertos es una tradición profundamente arraigada en Morelos, pero hacerlo sin precauciones puede poner en peligro la salud de quienes estamos vivos.
