LA BALA “DE LA LEY” QUE ASESINA ESTUDIANTES: OTRO RETÉN MORTAL EN MÉXICO
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 15 de junio de 2026
Elementos de la Guardia Nacional abrieron fuego contra una camioneta Seat Cupra de modelo reciente en un retén de la carretera Tehuixtla-Puente de Ixtla, en Morelos, la madrugada del 7 de junio de 2026. El resultado fue devastador: tres personas muertas, entre ellas el joven estudiante poblano Óscar Javier Ortiz Figueroa, de 25 años, quien cursaba la licenciatura de Odontología en la UPAEP.
Videos que circulan en redes muestran el vehículo recibiendo una ráfaga de balas sin que exista evidencia pública de que representara una amenaza real. Lo que debió ser un operativo de seguridad terminó convertido en una ejecución sumaria por no detenerse ante las señales. Este no es un “lamentable accidente operativo”; es el reflejo de una fuerza federal que dispara primero y pregunta después.
La Fiscalía de Morelos, consciente de la gravedad, lavó rápidamente sus manos y declinó el caso a la FGR por la evidente participación de armas federales y posible abuso de autoridad. Días después seguimos sin detenidos, sin un informe detallado de balística y sin una explicación creíble de por qué se usó fuerza letal contra civiles que, según las imágenes, circulaban a velocidad moderada.
Mientras tanto, la familia de Óscar Javier y de las otras víctimas, así como la comunidad universitaria exigen justicia y solo reciben silencio institucional. Esta transferencia a la FGR, que suele ser sinónimo de carpetas que se archivan en el olvido, confirma el patrón mexicano: cuando las balas las dispara el Estado, la impunidad está prácticamente garantizada. Ya vimos varias veces la misma película en Morelos.
Es indignante que en nombre de la “seguridad” se sigan sacrificando vidas inocentes en retenes convertidos en ruleta rusa. El Ejército y la Guardia Nacional fueron enviados a las calles para supuestamente pacificar el país, pero episodios como este demuestran que con demasiada frecuencia actúan con la misma lógica que los criminales a los que dicen combatir: fuego indiscriminado y cero rendición de cuentas. Óscar Javier salió de Puebla a estudiar y terminó baleado por quienes debían protegerlo. Esa es la trágica ironía de la “cuarta transformación” en materia de seguridad: más uniformados, más armas y más muertos inocentes.
México ya no tolera más “daños colaterales”. Exigimos que la FGR actúe con verdadera independencia, que se publiquen los videos completos, se deslinden responsabilidades y se castigue a los tiradores y a sus superiores. Mientras no haya justicia real, cada retén federal seguirá siendo percibido no como protección, sino como amenaza.
El caso de Óscar Javier y sus acompañantes no puede quedar como otra estadística más en la larga lista de jóvenes que murieron por el solo “delito” de circular en carretera. Basta ya de balas oficiales impunes.
