La carta que rompe el silencio desde las entrañas del poder: la esposa del exdirector de Pemex le habla sin filtros a Azucena Uresti
María Felicia Jiménez, esposa de Víctor Rodríguez Padilla (exdirector de Pemex), envió esta carta contundente a la producción del programa de Azucena Uresti. En ella detalla el miedo, las humillaciones, las amenazas y su decisión de hablar por valentía, para proteger a sus hijos y enviar un mensaje claro a todas las mujeres: no callar ante la violencia. Aquí el texto completo de la carta:
Mi nombre es María Felicia Jiménez.
Hoy estoy aquí porque tomé una decisión que me costó mucho: decidí denunciar a Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, mi actual esposo y padre de mi hijo menor.Mucha gente me ha preguntado por qué hablo ahora. Y no miento, tuve miedo, mucho miedo de todas las represalias que podían a ver sobre mí y mis hijos. Y hoy estoy contigo no por venganza, no por celos, sino por valentía. Porque soy madre de dos niños, dos futuros hombres de esta sociedad a los cuales les tengo que enseñar que a las personas se les respeta, en especial a las mujeres y que si somos maltratadas habrá consecuencias.
Este es un tema de mujeres, no debemos callar y sobre todo no debemos permitir que nos hagan menos.
Al inicio de mi relación con el Dr. Víctor todo fue color de rosa, pero con el tiempo las cosas cambiaron, me hizo sentir menos, por ser mestiza, por ser emigrante, por ser mujer, por no tener contactos importantes en el ámbito político del país, por no aportar casi dinero a la casa en comparación a él. A pesar de que yo trabajaba porque estudiar, investigar, superarse académicamente también es trabajar. En casa yo cocino, yo lavo y hago todas las tareas del hogar además de todas las tareas que implica ser Mamá, pero eso no le importaba, mi esfuerzo y dedicación era minimizado.
Durante el paso de Víctor en PEMEX estuve al frente del voluntariado de dicha empresa. Entregué juguetes en varias comunidades, narré cuentos a las y los peques de algunos cendi de Pemex, entre otras labores más…..Porque sentía que era mi forma de apoyar no solo a mi esposo, sino a la empresa que él dirigía, era aportar desde Pemex algo más que petróleo, era llevar empatía a muchas comunidades en zonas petroleras, porque creía y creo que desde ahí también se construye el país. Pero mi trabajo y el de mi equipo realizado en el voluntariado de Pemex también él lo minimizaba decía que eso se había inventado para entretener a las esposas.
Además, de eso yo doy clases en la UNAM y en la Escuela Militar de Ingeniería. Muchas veces me desvelo preparando mis clases y revisando tareas. Es decir, ayudo a formar a futuras y futuros profesionales de nuestro país, pero aun así ante cualquier diferencia entre Víctor y yo nunca faltaron las amenazas de que él podía levantar el teléfono y yo perder mi trabajo.
Y ese es el punto, Azucena. No importa si llegaste con una beca CONAHCYT. No importa si tienes un doctorado. No importa si das clases en la UNAM o en la Escuela Militar. Cuando hay una dinámica de poder, te hacen sentir que nada de eso es suficiente y que no vales.
El video que hice público es parte de lo que viví y mi pequeño fue una de las razones por lo que me decidí, pues ya estaba repitiendo frases y tenía actitudes que no son para su edad, estaba aprendiendo a que a mamá se le puede gritar, se le puede humillar y se le puede pegar.
Porque si yo aguanto, él aprende a que aguantar es normal. Y yo no quiero esa enseñanza para ninguno de mis dos hijos. Yo quiero que crezca sabiendo que a mamá se le ama, se le trata con cariño y sobre todo se le respeta. Que el trabajo de una mujer vale, venga de una beca, de un aula, del gobierno, de ser ama de casa.
Por eso hoy estoy aquí, Azucena.
