Territorio y cámaras: Morelos busca abrir otras conversaciones frente al peso de la inseguridad
Mientras la seguridad pública continúa dominando buena parte de la conversación política y mediática en Morelos, el gobierno de Margarita González Saravia intenta colocar otros temas en la agenda: cercanía territorial, atención directa a las comunidades y desarrollo económico.
Dos acciones recientes —la Caravana del Pueblo en Tlayacapan y la promoción de Morelos como escenario para producciones audiovisuales— parecen responder a una misma lógica: mostrar un gobierno activo en territorio y, al mismo tiempo, construir alternativas económicas que permitan ampliar la narrativa estatal más allá de la violencia.
En San José de los Laureles, municipio de Tlayacapan, la gobernadora encabezó la Caravana del Pueblo número 33, mediante la cual distintas dependencias acercaron servicios médicos, vacunación, expedición de actas de nacimiento, asesoría jurídica, vinculación laboral y apoyos para pequeños negocios. Más allá del carácter asistencial de la jornada, este tipo de recorridos tiene una evidente dimensión política: llevar al gobierno hasta las comunidades y mantener contacto directo con ciudadanos que difícilmente tienen acceso cotidiano a las oficinas estatales.
La presencia territorial puede convertirse en uno de los principales activos políticos de González Saravia, particularmente cuando los problemas de inseguridad presionan a su administración. Sin embargo, existe un límite evidente: las caravanas, los servicios públicos y la cercanía social ayudan a fortalecer la percepción de gobierno, pero no sustituyen los resultados que la población exige en materia de seguridad. La estrategia puede equilibrar temporalmente la agenda, aunque será difícil modificar la conversación pública mientras homicidios, extorsiones y otros delitos continúen ocupando los espacios informativos.
Durante su recorrido por Tlayacapan, la mandataria también supervisó un circuito vial destinado a beneficiar a productores de nopal. Ahí aparece otra vertiente de la estrategia: acompañar los programas sociales con pequeñas obras de infraestructura productiva. Cuando una carretera, camino o circuito facilita sacar las cosechas, reduce costos de traslado y conecta a los productores con los mercados, deja de ser solamente obra pública y se convierte en una herramienta de desarrollo regional.
Paralelamente, el gobierno estatal busca recuperar una actividad que Morelos conoce desde hace décadas: servir como escenario para el cine, la televisión y ahora las producciones destinadas a plataformas digitales. La administración estatal presentó incentivos y las ventajas de la entidad ante 25 productores procedentes de Estados Unidos y Canadá, con la intención de atraer proyectos audiovisuales y convertir nuevamente al estado en una alternativa competitiva para esta industria.
Las condiciones existen. La cercanía con la Ciudad de México, la conectividad carretera, el clima, las haciendas, pueblos tradicionales, arquitectura histórica, jardines, montañas y paisajes naturales ofrecen una diversidad de locaciones concentrada en un territorio relativamente pequeño. La oportunidad consiste en transformar esas ventajas geográficas y culturales en una política económica permanente y no solamente en una campaña ocasional de promoción.
Una producción cinematográfica genera una cadena económica que rebasa ampliamente la filmación: hospedaje, alimentación, transporte, contratación de técnicos, renta de inmuebles y equipo, servicios profesionales y empleo temporal. Además, una película, serie o producción internacional puede convertirse indirectamente en promoción turística. El verdadero desafío será ofrecer seguridad, facilidades administrativas, certidumbre jurídica y condiciones competitivas para que los productores no solamente visiten Morelos, sino decidan invertir y regresar.
Ambas acciones muestran, finalmente, una estrategia que empieza a definirse: mientras la inseguridad obliga al gobierno estatal a mantenerse a la defensiva en uno de los terrenos más sensibles para la ciudadanía, González Saravia busca generar una agenda paralela basada en territorio, servicios, infraestructura y desarrollo económico. Es una apuesta políticamente comprensible, pero su éxito dependerá de que esos esfuerzos produzcan resultados medibles. Porque ninguna estrategia de comunicación podrá desplazar permanentemente a la seguridad del primer plano mientras la realidad cotidiana continúe regresándola, una y otra vez, a los titulares.
