UN MILAGRO DE 21 HERIDOS: CUANDO LA TRAGEDIA DE LA CONCORDIA CASI SE REPITE EN LAS GRANJAS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 7 de agosto de 2026
El 10 de septiembre de 2025, una pipa de gas LP volcó en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa (CDMX). La fuga se convirtió en una nube inflamable y, segundos después, en una deflagración que dejó decenas de muertos y un recuerdo indeleble de lo que ocurre cuando el gas se escapa en plena vía pública.
Este jueves, en la colonia Las Granjas, en los límites entre Cuernavaca y Jiutepec, el guion empezó a escribirse otra vez: una fuga de combustible, una explosión y un incendio que alcanzó viviendas y vehículos. La diferencia es que aquí la historia se detuvo a tiempo.
Según el comunicado oficial, la explosión derivó de una fuga de gas LP. Testigos y reportes locales coinciden en que el incidente se registró sobre la calle Francisco Villa, una vialidad donde a cualquier hora circulan automóviles, motos y peatones. No importa si la pipa estaba surtiendo un domicilio o avanzando: el gas se liberó en un entorno urbano denso.
El resultado fueron 21 personas lesionadas, varias con quemaduras graves que debieron ser trasladadas al Hospital de Traumatología y Ortopedia Magdalena de las Salinas del IMSS, en la Ciudad de México. Ninguna perdió la vida. Esa cifra, por dolorosa que sea, resulta casi un milagro.
Comparar ambos episodios no es catastrofismo; es realismo. En La Concordia la fuga se produjo tras una volcadura y el tanque se abrió de forma catastrófica. En Las Granjas la autoridad insiste en que la pipa no explotó, pero el efecto fue el mismo: gas libre, ignición y fuego. La diferencia radica en la magnitud y en la suerte. Un viento distinto, una chispa más cercana o unos segundos más de fuga habrían transformado las 21 lesiones en un saldo de cuerpos calcinados y familias destrozadas. El costo humano de este jueves salió barato solo porque la tragedia mayor no alcanzó a consumarse. En los dos casos se trató de pipas propiedad de la empresa Titanium, adscrita a Grupo Tomza, cuyo máximo jerarca es Tomás Zaragoza Fuentes, conocido por su tratos discrecionales con autoridades de Protección Civil en todo el país. Al buen entendedor, pocas palabras.
Por eso urge una investigación a fondo, sin medias tintas ni comunicados que se limiten a precisar que “la pipa no explotó”. Hay que determinar con exactitud cómo y por qué se produjo la fuga sobre una avenida tan concurrida, qué protocolos de seguridad se incumplieron, si la unidad reunía las condiciones técnicas necesarias y si el personal operaba conforme a la normatividad. Las respuestas no pueden quedar en el aire. Cada vez que una pipa de gas LP circula o se detiene en zonas habitadas, el margen de error es cero.
México no puede seguir normalizando estos sustos. La Concordia nos enseñó el precio máximo; Las Granjas nos acaba de mostrar el precio mínimo. Entre uno y otro solo hay una delgada línea llamada prevención y vigilancia estricta.
Si no se investiga con rigor y se sanciona con firmeza lo ocurrido este jueves, la próxima vez el milagro de los 21 heridos podría convertirse en la nueva tragedia que lamentemos durante años.
