El mapa municipal de Sheinbaum y la señal desde Cuernavaca
ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 11 de agosto de 2026
La aprobación presidencial suele medirse en promedios nacionales que ocultan más de lo que revelan. Solo cuando se desciende al nivel municipal aparece la verdadera geografía del poder: dónde hay músculo, dónde hay resistencia y dónde empieza a asomar el desgaste.
El ejercicio de Consulta Mitofsky difundido por Roy Campos este martes 11 de agosto ofrece precisamente esa radiografía y, al hacerlo, pone el foco en un dato que no debería pasar inadvertido: Cuernavaca, capital de Morelos, encabeza la aprobación de Claudia Sheinbaum dentro de su estado con 63 por ciento.
Cuando se baja del promedio nacional al detalle municipal, la aprobación de Claudia Sheinbaum deja de ser una fotografía genérica y se convierte en un mapa de fuerzas reales. El ejercicio revela bolsillos de respaldo sólidos en casi todos los estados, pero también una geografía desigual: hay municipios que superan cómodamente el 75 por ciento y otros donde el mejor dato apenas roza el 60 por ciento.
En ese paisaje, Cuernavaca destaca no por el porcentaje más alto del país —ese privilegio le corresponde a Milpa Alta con 78 por ciento—, sino porque es una de las pocas capitales estatales que encabeza la lista dentro de su entidad.
Ese 63 por ciento en la capital de Morelos no es un dato aislado. Forma parte de un patrón más amplio: de las 32 entidades, solo siete capitales (o el equivalente en la Ciudad de México) concentran el mayor apoyo presidencial. En la mayoría de los estados la fortaleza de Sheinbaum se desplaza hacia municipios periféricos, turísticos, fronterizos o metropolitanos.
Cuernavaca, al situarse entre esa minoría de capitales líderes, envía un mensaje claro: el gobierno federal conserva una base sólida en el corazón administrativo y político de Morelos, incluso si el porcentaje no alcanza los niveles de Tijuana, Tequisquiapan o Tulum.
La lectura política de este mapa no se agota en el presente.
Hacia 2027, cuando se dispute la presidencia municipal de Cuernavaca, ese 63 por ciento puede convertirse en el punto de partida de una disputa más compleja. Un respaldo mayoritario pero no aplastante sugiere que el capital político de la presidenta es real, pero no invulnerable. Quienes aspiren a gobernar la capital morelense tendrán que decidir si capitalizan esa aprobación, si la enfrentan o si intentan construir una identidad propia por encima de ella. En un estado donde la oposición ha mostrado capacidad de movilización en el pasado, el dato municipal se transforma en una variable estratégica.
Más allá de Morelos, el mapa confirma que el apoyo a Sheinbaum es amplio pero ya no uniforme. Hay regiones donde domina con claridad, otras donde resiste y algunas donde el desgaste comienza a asomar. Esa diferencia territorial —y el hecho de que Cuernavaca figure entre las capitales con mayor respaldo— anticipa que los próximos procesos electorales no se decidirán solo por el arrastre nacional, sino por la capacidad de cada fuerza política de leer y disputar el territorio municipio por municipio.
