REFUERZO A LA SEGURIDAD EN CUAUTLA: ¿UN GIRO REAL O MÁS ANUNCIOS?
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 3 de julio de 2026
Tras meses de grave inseguridad en Cuautla —marcados por homicidios frecuentes, extorsiones, narcomenudeo y serias denuncias de colusión entre autoridades municipales y grupos criminales—, los gobiernos de Morelos y México refrendan un trabajo conjunto prioritario para recuperar la paz en el municipio.
La gobernadora Margarita González Saravia, el alcalde sustituto Salvador Molina Martínez, autoridades federales y la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y Seguridad acordaron este jueves dar continuidad a acciones coordinadas que aborden tanto el control delictivo como los factores sociales que alimentan la violencia.
Este anuncio llega en un momento crítico. Cuautla, uno de los municipios más importantes de Morelos, vive un deterioro preocupante de la seguridad que ha afectado directamente la vida diaria de sus familias, el comercio y la tranquilidad social. La reunión buscaría marcar una “nueva etapa” de mayor cercanía y colaboración entre instituciones, según expresó la mandataria estatal: “Vamos a estar aquí para respaldar a las y los cuautlenses”. Por su parte, el subsecretario federal José Luis Rodríguez Díaz de León confirmó una ruta de acción conjunta con la administración estatal.
Que los tres niveles de gobierno reconozcan públicamente a Cuautla como prioridad es un paso necesario. En un contexto donde la desconfianza ciudadana hacia las autoridades locales ha crecido por las acusaciones de complicidad o inacción, la intervención estatal y federal resulta indispensable para romper posibles círculos de impunidad.
Sin embargo, los cuautlenses ya no creen en buenas intenciones ni en comunicados. Lo que se exige ahora son resultados tangibles y rápidos: desmantelamiento de redes delictivas, depuración de corporaciones policiales, castigo a los responsables de cualquier colusión y una estrategia que combine fuerza con prevención social efectiva. La colaboración anunciada debe ser intensa, transparente y con rendición de cuentas periódica a la población.
El agradecimiento del alcalde Salvador Molina Martínez es protocolar, pero también implica un compromiso claro de su parte. Si esta “nueva etapa” se queda solo en reuniones y declaraciones, la desconfianza crecerá aún más. Cuautla necesita hechos concretos que devuelvan la tranquilidad a sus calles. Los gobiernos tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de demostrar que esta vez sí va en serio.
